Recuerdo en este momento a Rafa, el profesor que me enseñó a modelizar bases de datos relacionales. Como demostró entonces y sigue demostrando hoy, hizo gala de una gran exigencia a la hora de hacernos entender lo importante que era (y es) la normalización de los datos hasta mínimo la tercera forma normal (3FN). Digo mínimo porque si no se llegaba, directamente el modelo no servía, e instaba siempre a llegar a la quinta (5FN). De aquellas clases recuerdo estos puntos, como algo que no se podía obviar de ninguna manera.

Y entonces, llega el momento de pensar en modelar la información para el videojuego en Android, y resulta que necesito sincronizar datos entre diferentes dispositivos via web. Y me doy un poco de narices con este tema. Como no quedaba otra, empecé a investigar un poco y llegué a las bases de datos NoSQL. Empecé a leer y, a medida que avanzaba, cada vez más se generaba un conflicto personal sobre aquello que leía. ¿Cómo que no se normalizan, cómo que hay duplicidades? ¿pero esto qué es?.

Al principio dejé de lado este punto pero al cabo de unos días volví a él. Esta vez con la mente más abierta (creo). Entonces entendí el porqué de NoSQL: la optimización de los accesos frente al almacenamiento exclusivamente, la filosofía de pensar: ¿qué van a consultar? a la hora de modelar. Se abrió un nuevo paradigma. Tanto, que el grupo decidió utilizar esta tecnología en vez de bases de datos como MySQL o SQLite.

Ahora estoy inmerso en el modelo y cada vez me fascina más.