Pentium200MMX

Todavía me acuerdo de aquel verano y la ilusión que me hacía salir cada día a las 5 de la tarde a toda prisa del colegio, para poder parar en la papelería de enfrente con mis amigos y mis “20 duros”, y salir de ahí con un burmarflax de cola en la mano, abierto a mordiscos y casi derretido acompañándolo por un paquete de chicles Boomer relleno de fresa en el bolsillo de mis vaqueros del “Continente” o del “Pryca” con parches rojos en las rodillas.

Esa emoción no era causada por que ya había acabado la jornada en el “cole” por ese día, o por el azúcar que ingería en menos de 10 minutos, sino porque tenía ganas de llegar a casa para poder tirar mi mochila de “Los Caballeros del Zodíaco” y el balón de goma azul “Supertele” al suelo, olvidarme de hacer las tareas de “Sociales“, pasar por delante de mi NES con la tapa delantera medio abierta y dejándose asomar mi cartucho de “Star Wars” que me habían traído los Reyes ese año e ir en busca de mi hermano mayor a su cuarto para que me ayudase a encender y ejecutar los juegos en MS-DOS de nuestra más reciente adquisición, nuestro primer PC.

Antes de todo aquello, teníamos una máquina de escribir eléctrica Olivetti relativamente moderna, que por entonces ya hacía virguerías como borrar palabras con una cinta correctora de Tippex que llevaba integrada o incrustar dibujos para realizar marcos con caracteres, pero con la llegada de nuestro primer PC, un novedoso clónico Pentium 200 MMX con 256MB de RAM, 2GB de HDD y una unidad de CD-RW YAMAHA (SCSI), a mi madre le costó rascarse bastante los bolsillos, pero valió la pena.

Pentium200MMX-CPU

Nos tirábamos una media hora entre que arrancaba la CPU pulsando aquel botón de “Power” enorme y azul, encendiéndose inmediatamente aquellos 3 displays de 8 segmentos tan modernos que nos indicaban la velocidad del Procesador ( y por cierto, ese botón “Turbo” ¿Para que servía?), encender el monitor de 14” de tubo Phillips, encender los altavoces y buscar como locos mediante los comandos DIR y CD.. entre las subcarpetas de C:\>  para encontrar la ubicación que contenía los .exe para ejecutar los juegos (ahora míticos) como Doom, Wolfstein, Tetris o Volfield.

Por entonces, ese PC era lo último de lo último. Gracias a los estudios superiores en Delineación de mi hermano,  más tarde tuvimos que comprar una tarjeta gráfica (PCI por entonces, ¡no existían todavía las AGP!) porque necesitaba más potencia gráfica para los programas CAD.

Gracias a la nueva tarjeta gráfica PCI (3Dfx Vodoo!) pudimos aprovechar esa potencia para poder instalar el novedoso S.O. Windows 95, Microsoft Office 97 y probar los míticos Diablo, Need For Speed o Quake de ID Software con todos sus gráficos “a tope” y un sonido brutal con nuestra Sound Blaster Live! PCI, por ese entonces ¡éramos los amos del barrio!.

3dfx

Parece mentira el poco tiempo que ha pasado, al menos para mí, y como ha cambiado todo tecnológicamente y tan rápido. Hoy en día si un joven de unos 15 o 16 años no te ve llevando encima ningún Móvil, Tableta o cualquier otro “Gadget” táctil, ya te dicen: ¡a ver si nos modernizamos un poco “abuelete”!, “¿Abuelete?”, si solo tengo 30 años…

Lo único que me queda para recordar de aquella época son las posibles virtualizaciones que se pueden hacer hoy de las máquinas con S.O y programas antiguos, y no nos olvidemos del grandioso MAME, ¡por favor!, todavía me emociono cuando, jugando, pulsas la tecla exacta y escuchas el sonido de los “coins” aumentando, y me recuerdan a aquellas partidas de 25 o 50 pts. al “Contra” en la sala de recreativos de al lado de mi colegio, inundada de chavales con chandal haciendo “peyas”, pegados a la máquinas o a los futbolines sin apartar la mirada, y todos absorviendo el humo de Marlboro o Camel que fluía gracias a los cigarrilos medio consumidos colocados sobre el cenicero de metal de las máquinas, si esa chapa de metal inclinada al lado de los botones, ¿os acordáis?.

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